Cuba y tú

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- Y ¿si vamos a bailar?- le dijo ese chico. Ella sonrió coqueta y se fueron a la pista. Era verano, y un aire caliente la llevó lejos.

Hace unos años, ya no sabe cuántos, -quizás, simplemente no quería acordarse- le pasó vivir esa historia, ésa que sólo se cuenta una vez en la vida, demasiado corta de vivirla, demasiado larga de recordar.

Una vuelta, los tacones girando, y vamos el tiempo hacia atrás. Una sonrisa cómplice bastó para abandonar el baile y volver a esa isla. Ahí está él, sí, es él. El mismo trigueño de sus recuerdos,

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No tiene nombre

No me gusta la vida chata, plana. No me gusta que todas se digan viudas de un muerto que jamás conocieron.

Me gusta lo sicodélico que esconde el amarillo, la locura que cree que quienes gritan por gritar deberían irse, y que si hay alguna locura, es el silencio.

Es que no me gusta hablar, no me gusta que me hablen, que me pregunten. Los interrogatorios mal interrogados, que preguntan porque quieren saber, no porque quieren hacer bien. No me gustan.

La gente me gusta un poco menos, un poco más, a veces. No, de verdad, no me gusta para

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Te invito

 

 

Cargo con muchos silogismos, cajetillas vacías, recortes de diarios y pedazos de canciones que me cuesta recordar.

Voy caminando por no correr – no me gusta correr, mi tobillo derecho se resiente demasiado-. Voy caminando, a pequeños pasos, mirando constantemente atrás. A veces caigo en la manía, las más, en eso que llaman depresión. Voy de aquí para allá, de allá para aquí. Al final, no sé dónde carajo voy, pero me gusta ir. Mientras camino comienza mi soundtrack, como bailarinas de teatro de provincia, pasan las canciones. Las hay oscuras y desgarradoras, las siguen suaves cadencias que se quisieran

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Bienvenida

Hôtel Cartier Latin, es un lugar de paso, un no-lugar. Lo he creado por amor a las artes de la carne y de la imaginación. Pensando en mí pero también en el otro, en ese quien-se-es-en-realidad. Por temor a la vida pero también como una ofrenda a ella.

En mi afán por jamás saber qué soy – porque soy tanto más-, en mis ganas locas por cambiar, por cambiar no más, en ese impulso que me mueve y no me deja quedarme demasiado tiempo, en el tiempo que he faltado y en los días que he luchado a muerte contra

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